…porque “cuando se tiene un hijo, se tienen todos los hijos del mundo” Andrés Eloy Blanco
Hoy quiero invitarte a honrar a las madres en su día, recordando algunas muy
especiales y con ellas a todas las madres del mundo, la tuya, la mía, la de todos.
Y por ella quiero comenzar MADRE DE TODOS, Virgen Santísima, gracias por
aceptar la voluntad de Dios en ti, ofreciéndonos lo más grande que tiene una
madre, tu hijo.
A las madres que acogen a su hijo con amor desde
el primer momento en su vientre, indistintamente las circunstancias.
A las que precozmente enfrentan con valor, la más
grande tarea de amor.
A las que no pueden engendrar y en consecuencia
deciden, un hogar a un niño “dar”, aunque estoy más de acuerdo con lo que una
de mis personas especiales dijo una vez “no se equivoque la gente, cuando cree
que le dará a un niño un hogar, cuando es el niño quien lo viene a transformar,
y a traer a una casa, la alegría de un hogar”
A las MADRES ESPECIALES, jajajaja en realidad
son todas, pero en esta oportunidad me refiero a madres que en muchos casos, dejan
de lado su propia vida, entregándose en cuerpo y alma a sus hijos con
necesidades especiales, para trascender y convertirse en “Ángeles de amor” que los
cuidan y forman como personas de alto valor humano, personas que nos ven con
los ojos del alma, obviando muchas veces nuestra discapacidad al amar.
A las madres/padres, que se enfrentan a la difícil
tarea de responder a las necesidades de un hijo, cuando tiene su 50% (padre) ausente.
A las madres con carencias y limitaciones (económicas,
físicas, de salud), dedican su vida a que sus hijos no miren lo que falta, sino
que agradezcan lo que tienen y se esfuercen por lo que quieren.
A las madres de los privados de libertad, que
indistintamente la condición jurídica que puedan enfrentar, sufren cada día
más.
A las que tienen un hijo enfermo, y luchan por
su sanidad.
A las madres que perdieron un hijo, sin
importar de que forma, perdieron un pedazo de sí.
A las que han sido emocionalmente abandonadas
por sus hijos, y sufren por la ausencia de su amor.
A las que ya partieron al encuentro del Señor,
y su partida nos llenó de dolor, hoy oramos porque sean recompensadas con la compañía
y el eterno amor de Dios.
A todas las que día a día, aman a sus hijos con todo su corazón.
Así mismo, rogamos perdón por las que han
cometido el error, de dejar sus hijos sin su amor.
Sigamos orando por las madres en Venezuela y en
el mundo entero, para que ellas y sus hijos reciban la protección, bendición y el amor de
Dios, y por el difícil proceso de parto que nuestra tierra esta
sufriendo para traer al mundo la nueva Venezuela.


