Por:
Julitza Bracho
Desde que comencé a conocerte, comencé también a amarte
y valoré todo lo bueno que hay en ti,
me enamore de tus montañas, hermosas playas,
te admiré, me sentí orgullosa de ti, de tu nobleza.
Desde que comencé a conocerte, comencé también a amarte
y valoré todo lo bueno que hay en ti,
me enamore de tus montañas, hermosas playas,
te admiré, me sentí orgullosa de ti, de tu nobleza.
Aun cuando desde niña fuiste mi hermosa casa
grande,
siento que no tuve suficiente tiempo para amarte estando contigo.
A pesar de que disfrute con intensidad cada
paisaje tuyo,
me falto tiempo, para conocer más espacios de ti, incluso unos para
mi lejanos,
Los roques, la gran sabana, tantos rincones, que no visite.
Sé que no todo es belleza y paraíso en ti,
pero
quiero que sepas que te acepto como eres,
entiendo que no eres un país perfecto,
sin embargo, eres simplemente lo
que a mi corazón le falta
y no hay otro espacio en el mundo donde me sienta como contigo.
No se cómo no amarte,
de verdad dejarte ha sido
“como divorciarme aún enamorada”.
Pero aun cuando estoy lejos te sigo amando,
te
extraño, te pienso, te llevo conmigo,
no
fue fácil decidir dejarte,
pero así es la vida, a veces toca y me tocó.
A pesar de que la realidad que vives me golpea
duro,
sigo empeñada en ver y solo confiar en tu esencia,
en todo lo bueno que
hay en ti.
Estas siempre en mis oraciones,
al igual que
todos tus hijos,
deseo para ti paz, prosperidad
y la seguridad que sé cuánto
necesitas.
Le pido a Dios te cuide, te proteja
y que en
toda tu extensión soplen vientos de felicidad.
No me olvides,
más temprano que tarde espero
volverte a ver,
para decirte:
Venezuela te sigo amando.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario